martes, 10 de noviembre de 2015

Lo necesito

Hacía tiempo que no pasaba por aquí, y me gustaría que eso hubiera continuado así pero supongo que es algo que realmente necesito y me hace renacer.

En todo este tiempo desde la última vez que vine, han pasado tantas cosas. Tantas. Que no puedo ni escribirlas. Es duro, es duro cuando vengo aquí porque es como una terapia de choque. Asimilo todo lo que ha pasado, lo dejo aquí escrito y me voy. Como si de esa forma fuera a desprenderme de todo el dolor. Ojalá fuera así

Nunca pensé, cuando era más pequeña, que mi vida fuera a ser así. Realmente no pensé que las cosas fueran yendo así. Primero aquel suceso en la navidad del 2012. Y tras tres años aún sigue pareciendo ayer. Ahora en el 2015 he perdido a mis dos abuelas, y realmente aún escribiéndolo siento como si lo hiciera en tercera persona, contando la historia de otra, y no la mía propia. Pues aún me cuesta pensar esto como una realidad.

Intento evitar a todas horas el pensamiento. Intento alejar de mi los recuerdos, pues en cuanto lo hago no puedo evitar que se derramen las lágrimas. Pero supongo que eso es porque las quise muchoy no es algo malo. Cuando se pierde a alguien se sufre. Pero no quiero estar sufriendo cada día. Quiero mantenerme siempre fuerte para el resto.

Este año ha sido y está siendo especialmente duro. Comenzó en febrero con la muerte de i abuela, y continuó en aquella primavera al enterarme de mentiras que habría preferido no saber. Mejor dicho, habría preferido que esas mentiras no fueran ciertas, pero lo son. Y no se puede hacer nada para cambiarlo. Y a fin de cuentas he terminado aceptándolo, o jodiéndome, como quiera verse.

Fue una primavera que me dejó echa polvo y aún así quise remontar de nuevo y seguir luchando contra la vida y en verano, cercano a mi cumpleaños falleció mi otra abuela. Mucho más dramático si cabe, pues nadie se lo esperaba, fue tan repentino y tan rápido que apenas dio tiempo a asimilar que esto iba a terminar así.

De nuevo los meses se tiñeron de gris, aún más oscuro mientras intentaba mantenerme fuerte.

Pero es difícl.

Más aún cuando personas que son tu apoyo no pueden dártelo, y a veces no es porque no quieran, simplemente también lo necesitan. Porque dos de las personas más importantes para mi también lo han pasado mal en estos meses. Y al igual que yo no puedo solucioar sus problemas ellas no pueden solucionar los míos, tan solo queda el apoyo y el amor.

Pero a veces falta un poco más. Y es que el amor está siendo amargo, más amargo cada vez pues las esperanzas de una mejora están consiguiendo destruirme.

Y si he llegado aquí a esribir es porque era la única forma que tenía de decir estoy mal y nadie se da cuenta. Mi forma de gritarle al mundo, o de gritarme a mi misma. Arriba. No sigas bajando, no como antes. Aunque sea difícil.

Nunca te rindas, ten esperanzas, nada es imposible y vendrán cosas mejores.

No sé cuántas veces al día, al minuto, al segundo, me repito estas palabras, casi que son mi lema de vida y siempre las repito cuando alguien está mal. Pero a veces me siento cansada, cansada de luchar contra todo lo que tengo encima. Con mil cosas más que podría decir que siento pero ya ni me apetece decirlas.

Y ahora, vuelve a tu vida, y sigue actuando como si fueras feliz.

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